Cómo capitalizar mi idea

La mayoría hemos sido criados bajo el modelo tradicional de vida, donde el proceso siempre se basa en los pasos conocidos. Formación académica formal, en todas sus etapas básicas, luego la elección de una profesión o por lo menos un estudio que nos proporcione un título técnico que nos respalde, para luego ir en la búsqueda de ese trabajo idealizado, que nos debe garantizar los sueños, que se han macerado con las expectativas de vida cómoda, desde niños.

¡Ahora bien!, todo este proceso resumido de manera práctica, puede ofrecer a muchos el resultado descrito, ¡por supuesto que sí!, sin embargo, nuevamente podemos ver que no es la condición de la gran mayoría. Con o sin títulos, las circunstancias que rodean a muchos, los llevan a ir en la búsqueda de un “trabajo”, hasta allí; se deja de lado, en la calle del olvido, el tema de los sueños, las aspiraciones, la calidad de vida, e incluso la conducta alegre que en algún momento le caracterizaba, para dar paso a las frases que retumban en la cotidianidad social, “aquí vamos, no hay de otra”, “se hace lo que se puede, para poder comer y sobrevivir”.

Aunque pareciera que eso no nos afecta, cuando estamos dispuestos a ir detrás de una idea, para convertirla en un modelo de negocio ¡no es así!, puede llegar a ser un eco subconsciente que pone en riesgo el paso firme, en medio del desafiante camino del levantamiento de capital.

Sea con ahorros, préstamos, inversionistas o sin recursos, hay una diversidad increíble de de afectaciones que puede tener un modelo de negocios. Freddie Mercury tuvo que superar con su banda el rechazo de una disquera, sobre uno de sus mayores éxitos musicales “Bohemian Rhapsody”, que para el momento no era conocida por las multitudes que hoy, aún la ovacionan. Así que para todos, es aceptable que en determinados momentos, la frustración innunde el escenario de construcción.

Hablemos entonces de lo que nos puede ayudar a maximizar nuestras finanzas o las oportunidades sin recursos (negocios de asociación, dónde cómo partner sólo debemos hacer remarketing). En la primera fase, debemos considerar que cada inversión debe haber sido evaluada previamente, y para ello nada mejor que el apoyo de un consultor en el área dónde definidamente usted no tenga experticia. No despilfarre su mayor recurso, el tiempo, el cual es constantemente subastado a mayor costo, valorice cada segundo y deje de regalarlo, creyendo que al no pagar un asesor en el área crítica que no maneja, ahorra recursos.

Sin la intervención de un especialista para definir el Plan o los cotos (trazabilidad financiera), empiezan los gastos de acuerdo a lo que considera necesario, a la influencia del entorno o las tendencias que más retumban. Y después de un camino al borde del abismo, ante la toma de decisiones, la frustración comienza a pesar a tal punto, que no puede hacer caer.

Reconocer que las ideas y la frustración corren en paralelo en las tarimas de los negocios es estratégico, nos permitirá estar siempre atentos, es decir, que concluimos en éste planteamiento que la mejor acción para capitalizar nuestra idea, es invertir asertivamente, reconocer que la frustración es parte de la materia prima y lidiar con ella, sin permitirle tener un rol protagónico.

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